
Cuando la temperatura disminuye, un invernadero no es simplemente un conjunto de vidrios y estructuras metálicas; es un sistema vivo que necesita calor, y lo necesita ahora mismo. Si se comienza tarde con el proceso de cultivo, la germinación será más lenta, las plántulas estarán en condiciones precarias y los márgenes de crecimiento se verán reducidos. Hemos diseñado nuestros calentadores infrarrojos para que puedan llegar rápidamente hasta usted, sin sacrificar su eficacia.
Lo importante detrás del diseño El calor infrarrojo llega directamente a sus objetivos: las plantas, los bancos de cultivo y la superficie del suelo, y no al aire que está entre ellos. Nuestros dispositivos utilizan emisores de ondas medias junto con reflectores que dirigen el calor hacia donde se necesita, de modo que lo siente en cuestión de segundos desde que se encienden. La potencia de estos calentadores está adaptada a las necesidades típicas de un invernadero. Los modelos de 240 V funcionan silenciosamente y proporcionan un calor constante, sin corrientes de aire.
El elemento calentador se encuentra dentro de un tubo de cuarzo sellado, el cual permite una respuesta térmica rápida y un rendimiento uniforme. La carcasa está recubierta con un material resistente a la corrosión, adecuado para espacios húmedos. Los controles son simples: un termostato ajustable mantiene la temperatura deseada, y el cable y el enchufe estándar facilitan la instalación.
Por qué este enfoque funciona en un invernadero El calentamiento de un invernadero debe ser rápido. Si el calentador no puede mantener el calor ante un descenso brusco de temperatura, la planta crecerá de manera desigual y se desperdiciará energía. Nuestro método de producción asegura tiempos de entrega cortos, para que pueda contar con protección rápidamente.
En la práctica, esto significa un calentamiento más rápido, condiciones más estables para las plántulas y menos fluctuaciones térmicas. Dado que el calor radiante calienta directamente las superficies, se evita que el aire sequen las hojas y cause grandes cambios en la humedad. El resultado es un microclima más estable, con menos fluctuaciones de temperatura entre el día y la noche.
Qué tener en cuenta durante la instalación Los calentadores infrarrojos son fáciles de instalar, pero su ubicación es clave. Asegúrese de que haya cobertura uniforme en todos los bancos de cultivo y pasillos, y mantenga el emisor a la altura recomendada para evitar zonas demasiado calientes.
En invernaderos húmedos, asegúrese de que la clasificación IP del calentador sea adecuada para su entorno, y preste atención a la gestión de la condensación. Se trata de calentadores eléctricos, por lo que necesitan un circuito dedicado y una conexión adecuada a tierra. Si está renovando un espacio antiguo, asegúrese de que su panel eléctrico pueda manejar la carga adicional antes de realizar el pedido.