
El primer frío invernal llega a la oficina, y uno lo siente de inmediato. Las teclados se vuelven fríos, los hombros se acercan a las orejas, y los resfriados comienzan a propagarse por toda la sala. Los sistemas de calefacción por aire forzado tardan demasiado en responder, por lo que la gente termina sentándose en zonas frías. Un calentador infrarrojo, que calienta rápidamente, cambia esa situación al instante.
¿Qué está pasando realmente, desde el punto de vista técnico? El calor infrarrojo es de tipo radiante, no convectivo. Funciona de la misma manera que el sol: el calor llega directamente a las personas y a las superficies, por lo que uno lo siente en segundos, en lugar de tener que esperar a que el aire caliente llegue hasta allí.
Dentro del calentador hay un elemento de fibra de carbono de alta eficiencia, ubicado dentro de un tubo de cuarzo hermético. Este elemento alcanza la temperatura deseada rápidamente, funciona en silencio y no genera corrientes de aire ni polvo. Con un termostato incorporado, se puede mantener la temperatura constante, sin las fluctuaciones que ocurren con los sistemas de calefacción convencionales.
Está diseñado para funcionar con una toma eléctrica estándar de 120 V. Consume poca energía y su tamaño es compacto; se puede colocar debajo de un escritorio o junto a una pared, donde quede bien protegido.
Por qué esto es útil en una oficina La comodidad es la base para poder concentrarse. Con un calor radiante instantáneo, las personas permanecen calientes en el lugar donde trabajan; sus manos siguen siendo ágiles y su postura se mantiene relajada.
Ese calor constante ayuda a mejorar la circulación sanguínea y permite al cuerpo resistir el estrés que suele acompañar al frío invernal. Esto significa menos interrupciones y menos ausencias laborales. Además, como el calor se dirige exactamente donde se necesita, el consumo de energía es razonable, y la habitación se mantiene cómoda, sin esa sensación de sequedad y opresión que causan los sistemas de calefacción por aire forzado.
Detalles prácticos importantes La ubicación del calentador es importante. Hay que mantenerlo a al menos tres pies de cualquier obstáculo, y no dirigirlo directamente hacia equipos electrónicos sensibles.
Está diseñado teniendo en cuenta la seguridad: cuenta con protección contra vuelcos y un revestimiento antipiezo. Pero, como cualquier calentador eléctrico, necesita un circuito eléctrico dedicado y no debe conectarse a través de un cable prolongador.
En espacios abiertos, un solo calentador no siempre será suficiente para calentar todos los lugares. Es necesario planificar bien la distribución de los calentadores según la disposición de los escritorios.